Esta curiosa obra está ambientada en un mundo de estética y estilo oriental, lo cual se nota permanentemente en las descripciones de los lugares y las costumbres que aparecen a lo largo del libro. Se enfoca sobre todo en las luchas por el poder y las intrigas, siendo así una especia de "juego de tronos oriental", aunque el elemento fantástico...

La Espada de Fuego (Por Javier Negrete)

Realmente hoy voy a hablar de una saga entera más que de un libro, se trata de una tetralogía formada por los siguientes títulos: "La Espada de Fuego", "El espíritu del Mago", "El sueño de los Dioses" y "El Corazón de Tramórea". Lo primero que quiero aclarar, es que la saga me gustó tanto cuando la leí que puede que me falte un poco de objetividad al hacer mi valoración. Sinceramente, creo que si esta obra hubiese sido escrita por un autor de habla inglesa y publicada originalmente en inglés habría tenido muchísimo reconocimiento incluso fuera de nuestro mercado, porque la veo al nivel de las grandes sagas de literatura fantástica de moda.

La historia está ambientada en un continente fantástico con un notable toque del mundo clásico, los personajes estrella de la obra son los llamados "Tahedoranes", o maestros de la espada con habilidades sobrenaturales que posteriormente recibirán una explicación más científica. El primer libro gira en torno a la competición entre algunos de estos maestros de la espada por hacerse con la legendaria espada de fuego, y según avanza la historia a lo largo de los volúmenes, los principales protagonistas tendrá que enfrentarse a las verdades de su mundo que hasta entonces eran desconocidas, y luchar por salvar el mismo contra los Dioses, que resultarán ser bastante diferentes de lo que se les había contado.

La saga es bastante original (evitando muchos tópicos de la literatura fantástica) y mezcla muy bien la fantasía con lo futurista, siendo los principales personajes, así como muchos de los antagonistas, muy carismáticos. Ante todo es una obra de acción, pero con un argumento sólido y que incluso plantea al final cuestiones interesantes, y difiere bastante de la mayoría de libros de género fantástico y de ficción que he tenido ocasión de leer.

Como crítica, diré que para mi gusto el desenlace final es un poco precipitado en relación al ritmo que lleva la obra, que es más lento y prestando atención a los detalles. Por decirlo de alguna manera, hay varios frentes abiertos y da la sensación de que se cierran muy de golpe. Esto no quiere decir que el final fuera decepcionante ni muchísimo menos, sino que simplemente podrían haberse ido cerrando los distintos frentes de una forma un poco más progresiva en mi opinión.

En resumen, si tuviera que puntuar esta obra le daría seguramente un notable muy alto o incluso un sobresaliente (la matrícula de honor sigue siendo un puesto vacante), y recomendaría su lectura sin dudarlo.


La espada de Shannara (Por Terry Brooks)

Esta obra es la primera parte de una saga de varios libros ambientados en un mundo fantástico, aunque el propósito de este artículo es hablar únicamente del primer libro, por ser el único que, de momento, me he leído.

Lo primero que quiero comentar, es que al comenzar a leerlo, el libro tiene un inicio un poco decepcionante en mi opinión, pues está lleno de tópicos de todos los libros de fantasía y parece que se va a tratar de una novela de poca originalidad. Parece como si fuera una copia del Señor de los Anillos: que si un protagonista perdido en una sencilla aldea a quien un mago va a buscar para que acepte su misión de salvar el mundo, que si un señor oscuro, que si elfos y trolls...

No obstante lo anterior, según se va avanzando en la lectura de la obra, la historia va mostrando características propias y originalidad, haciéndose más interesante de leer, llegando a tener un final sorprendente y, en mi caso, dejándome con la curiosidad de leer más libros de la saga. Los personajes al principio parecen estereotipados, aunque según va avanzando la historia van evolucionando y se van dejando ver sus dudas, cambios de opinión y una madurez progresiva.

Como breve sinopsis; puedo contar aquí que la historia transcurre en un lugar fantástico donde un chico semielfo llamado Shea, que vive pacíficamente en una aldea junto a su familia de adopción, se encuentra de la noche a la mañana con la responsabilidad de tener que encontrar la legendaría espada de Shannara, que es la única arma capaz de destruir al señor oscuro Bronna, arma que solo puede ser empuñada por un descendiente de la casa de Shannara, y Shea es el último con vida. Para lograr tal empresa contará con la ayuda del misterioso druida Allanon, su hermano adoptivo Flick, y otros compañeros que irán apareciendo progresivamente.

Para finalizar el artículo, he de decir que este libro ha sido entretenido de leer y, a pesar de su poco original comienzo, va haciéndose más interesante con el paso de las páginas y me ha dejado con ganas de leer en algún momento más libros de la saga.

El renacer

Relato corto ambiento en la saga "Aliento Púrpura"


-Te odio -dijo con firmeza la niña de trece años mirando el pequeño colgante con forma de crucifijo que reposaba en su mano, ya nunca volvería a colgárselo del cuello.

-Te odio -continuaba - ¿Por qué no hiciste nada? ¿Por qué dejaste que me hicieran aquello? ¿Por qué no salvaste a mi madre? Siempre te rezábamos ella y yo, siempre intentábamos comportarnos según tu voluntad

A las palabras de la adolescente siguió el más absoluto silencio, nada ocurría, nada rompía la monotonía del bosque oscurecido por la noche, salvo quizás el débil sonido de algún animal no lejos de allí.

-¿Por qué la gente como yo y mi madre sufrimos mientras otros como mi padre y ese cura, que yo creía mi amigo, prosperan haciendo sufrir a otros? Si todos somos tus hijos ¿Por qué nos dejas sufrir así? Si eres el padre de todos, todos tenemos dos padres entonces, en mi caso los dos me habéis fallado, los dos me habéis destrozado la vida.

Nuevamente a las palabras de la niña siguió el silencio solo roto por el aullido lejano de un lobo, pasar la noche sola en esos bosques no era nada prudente, pero la joven no podía volver a su aldea, ya que estaba marcada como una proscrita. Nadie la creería cuando contara que el párroco del pueblo la había violado, nadie creería que su madre había sido asesinada por los soldados del noble Simón de Montfort para ocultar el hecho de que había tenido con ella una hija bastarda, una hija que ahora se encontraba sola en el bosque, con su mundo destruido.

-Se supone que tú nos libras del mal, pero todos los días alguien hace daño a otro en tu nombre, hasta un miembro de tu iglesia me hizo esto, me violó, me siento tan sucia y tan culpable ¿Pero de quién es la culpa de todo?

Ningún hombre sensato hablaría en voz alta en aquella situación, en medio del bosque oscuro y con animales salvajes merodeando cerca, pero la chica lo había perdido todo, o eso creía al menos. Frustrada arrojó el colgante lejos de ella, se sentía tan vacía que no tenía ni fuerzas para pensar en sobrevivir, comenzaba a notar el cansancio de horas seguidas de andar sola por el campo sin comida ni agua, decidió tumbarse sobre la hierba húmeda y esperar, esperar a su final o al nuevo amanecer, no le importaba ya, quizás lo mejor fuera morir aquella misma noche devorada por los lobos o víctima del frío. Aquella noche, por primera vez en su vida, no durmió en un hogar caliente ni rezó antes de dormirse.

Sus sueños tampoco parecieron darle consuelo, se le aparecían los rostros burlones de los habitantes de su aldea y del cura que la había violado y traicionado su confianza, también su madre, pero esta se alejaba cada vez más, haciéndose más difusa, la había perdido para siempre.

Sin embargo alguien más vino a ella en su vigilia, algo que se impuso al resto de rostros que se le aparecían en el interior de su mente, al principio parecía una ligera neblina, hasta que poco a poco fue materializándose y adoptando la forma de una serpiente de escamas brillantes, hermosa y repulsiva a la vez.

-Te he visto, niña, he visto tu dolor -le habló el reptil -una niña como tú no debería sufrir así.

-Ya me da igual -acertó ella a responder -ojala muera rápido y todo acabe pronto.

-No desees la muerte tan rápido -le respondió la serpiente -tú no tienes la culpa de lo que te ha pasado, no puedes dejar este mundo sin vengarte y arreglar las cosas.

-No tengo el poder necesario, soy una chica, una mujer, una plebeya campesina, una bastarda, en mi mundo no valgo nada.

-No digas eso, pequeña, tú tienes mucho potencial, mi amo tiene planes para ti.

¿Potencial ella? ¿Potencial para qué? ¿El amo? La chica parecía confundida, tal vez ya estuviera muerta y aquello fuera el infierno.

-Sí, estás en el infierno -dijo la serpiente como si le adivinara el pensamiento -pero no estás muerta, tu mundo es el infierno, el mundo de Dios, pero mi amo tiene planes para cambiarlo y tú eres una parte de ellos, no nos decepciones.

-¿Tu amo es el maligno? -la chica ya no sabía quién era realmente el maligno a la vista de los últimos acontecimientos -¿Cómo va a cambiar el mundo? ¿Qué quiere de mí?

-Solo darte el poder necesario para vengarte de ese cura y de tu padre y para que vivas lo suficiente como para llevar a cabo su obra en la tierra, a cambio solo te pide que te entregues a su causa con la lealtad de una hija, él sí te quiere como hija.

-Quiero vengarme, ya no espero que nadie me quiera como una hija, pero realmente quiero tener el poder necesario para vengarme, para dejar de ser una niña asustada que huye avergonzada a lo más profundo de los bosques.

-¿Aceptas entonces el pacto, Sabela de Montfort?

-Acepto.....mi amo.


El Amuleto de Samarkanda, (por Jonathan Stroud)

En este artículo voy a hablar de una trilogía compuesta por los siguientes títulos: El Amuleto de Samarkanda, El Ojo del Golem y la puerta de Ptolomeo. Se trata de una saga de literatura fantástica caracterizada por su originalidad y por sus dosis de sarcasmo (muchas de ellas mediante un peculiar sistema de notas aclaratorias a pie de página).

La historia narrada en los libros transcurre en un imperio británico ficticio, con una ambientación un poco siniestra y con tintes de principios del siglo XX, en esa sociedad fantástica las clases ricas y adineradas son poderosos magos que invocan demonios para lograr sus fines (especialmente los políticos), mientras que las clases bajas son plebeyos que, en principio, no tienen acceso a dichas habilidades. La saga narra las aventuras del sarcástico y travieso demonio llamado Bartimeo de Uruk, quien es invocado repetidas veces por el ambicioso joven llamado Nathaniel. A lo largo de los diferentes libros estos personajes se irán enfrentando a diversas conspiraciones que podrían poner en peligro la estabilidad del imperio.

Lo que hace grande a esta obra de literatura fantástica, además de las abundantes dosis de humor, son los personajes principales, especialmente el demonio Bartimeo, personaje con quien es fácil encariñarse, por los divertidos momentos que proporciona al lector. La mayor parte de la historia transcurren en Londres, aunque en algún momento tendrán lugar sucesos en alguna otra parte de Europa, como por ejemplo en Praga.

Para finalizar, diré que si tuviera que valorar globalmente la saga le pondría una nota muy alta (quizás el tercer libro baje un poco el nivel, pero no demasiado), con los tres libros he pasado momentos divertidos de lectura y además la acción es constante y la trama te deja con ganas de seguir leyendo. Es sin duda una saga que recomiendo leer a todos los entusiastas de los libros de literatura fantástica.

Tú eres el monstruo

Relato corto ambientado en la saga de "Aliento Púrpura"


Razziel separó al fin los labios del cuello de su víctima y se relamió la sangre que le manchaba la boca y parte de la barbilla, había sido un buen bocado sin duda, hacía tiempo que no tenía la ocasión de beber sangre tan fresca como la de aquella joven muchacha que le había entregado su contacto del imperio ruso, sonrió al contemplar el cadáver ya casi desangrado de la joven, y al hacerlo descubrió sus enormes colmillos.

Normalmente a Razziel no le interesaban las maquinaciones y las guerras entre los grandes imperios, él solía preferir la soledad de su vieja mansión, mansión que gracias a un complejo hechizo de ocultación, presentaba el aspecto de una casa prácticamente en ruinas y sin nada de interés en ella, solo un profesional entrenado para combatir ese tipo de magia podría ver más allá de la ilusión. Aquella magia poderosa le daba la seguridad que necesitaba para poder ocultarse durante el día y salir a cazar durante la noche.

Razziel era un hijo de la noche, como solía llamarse a sí mismo, aunque la mayoría de los mortales lo denominarían vampiro, su vida era la de un depredador: dormir durante el día y salir a la caída del sol para alimentarse de los humanos suficientemente necios como para acercarse a las proximidades de su guarida oculta.

-¿Satisfecho con el presente? -le preguntó su visitante, el agente del imperio ruso, que permanecía inmóvil al otro lado del enorme comedor, enfundado en un abrigo y cubriéndose la cabeza con un gorro de piel.

-No está mal -concedió el vampiro apartando el cuerpo inerte de la chica de la mesa del comedor y dejando que cayera al suelo -hacía tiempo que no tenía la ocasión de saborear una sangre tan fresca, tan pura.

-Considéralo un regalo de su majestad el zar -dijo el agente, visiblemente incómodo ante la escasa luz de la estancia, únicamente alumbrada por unas velas situadas en el centro de la enorme mesa -para ayudarte a tomar la decisión de considerar nuestra oferta.

-Todo tiene un precio entonces ¿Eh? -se rió Razziel -entiendo que os viene muy bien tener a alguien con mis habilidades sirviendo como agente vuestro en esta zona de los Balcanes bajo dominio de vuestro enemigo directo, Roma.

-Tenemos a Roma como enemigo común, Razziel -dijo el agente -y su majestad el Zar es un rey generoso, tendrás "regalos" como el de hoy todos los meses, muchachas jóvenes y puras para que te alimentes de ellas cuando quieras.

-Un oferta generosa sin duda -respondió el vampiro -pero verás, llevo vivo casi seiscientos años y he visto muchos imperios, todos acaban cayendo sin excepción, en cambio yo he conseguido sobrevivir manteniéndome en la sombra, no necesito vuestra ayuda ni me fío de vosotros, los humanos sois todos iguales, igual de miserables.

El agente iba a replicar, pero el ruido de una de la puertas del salón al abrirse de golpe interrumpió súbitamente la conversación, en la estancia entraron dos jóvenes vestidos con gabardinas de cuero y equipados con gafas de visión nocturna, uno de ellos llamaba la atención por su largo cabello rubio y por tener unas hojas metálicas similares a las de las espadas, en el lugar que deberían ocupar sus antebrazos.

-Se acabó la fiesta -dijo el otro joven entrando con seguridad en la sala -la chica era el cebo y llevaba incorporado un localizador, debisteis ser más cuidadosos.

-¡Idiota! -rugió Razziel mostrando los colmillos al agente ruso de forma amenazadora -dijiste que no te habían seguido.

El aludido, por toda respuesta, corrió hacia una de las puertas laterales para salir de allí lo más rápido posible, ahora la prioridad era evitar ser capturado.

-Lucas -dijo el individuo que había hablado antes -síguele, yo me ocupo del monstruo.

El joven de pelo rubio salió inmediatamente corriendo por la puerta lateral por la que había escapado el agente ruso, mientras que el otro recién llegado se colocó frente a frente con el vampiro. Razziel lo observó con calma, debía de tener unos veinte años y no mostraba signos de miedo a pesar de encontrarse cara a cara con un hijo de la noche.

-¿Es una broma? -se burló el vampiro mostrándole los colmillos -¿De verdad quieres luchar contra mí?

-No me apetece perder más el tiempo -dijo el joven elevando la cabeza hacia arriba - esto se termina aquí.

Enseguida un vapor de color púrpura manó de la boca abierta del recién llegado, condensándose al contacto con el aire y cayendo encima de su cuerpo en forma de líquido pegajoso que se adhería y formaba un caparazón que recubría al intruso, además el tamaño de este aumentó notablemente, y de su frente brotaron dos cuernos de aspecto similar a los de un toro.

-Debes de ser un exorcista -comentó Razziel divertido -tienes ahora una forma interesante.

-Bonita ¿Verdad? -respondió el joven a la burla con el mismo tono jocoso -pero no te la puedo prestar, no es apta para mentes impresionables.

-No está mal -dijo el vampiro mientras aumentaba su tamaño y unas enormes alas membranosas se abrían a su espalda -¿Cómo te llamas, exorcista?

-Marco, el "demonio de Dios".

- Yo soy Razziel, decimotercer hijo del clan del beso escarlata, encantado de conocerte, niño que juega a ser un demonio.

Tras un instante de pausa, los dos se lanzaron uno contra el otro, el vampiro atacó con una de sus garras, pero esta resbaló sobre el caparazón púrpura sin hacer ni un rasguño, el puñetazo que el exorcista lanzó como represalia golpeó al vampiro en el mentón y lo hizo caer hacia atrás.

Razziel intentó levantarse, pero una fuerte patada lo devolvió al suelo, miró hacia arriba ¿Qué era esa fuerza? Ningún humano debería ser capaz de derribarlo con esa facilidad ¿Y qué era esa sensación paralizante que se abría camino a través de todo su ser? ¿Miedo acaso? ¿Era posible?, Razziel llevaba tanto tiempo sin experimentar emociones que ya ni acertaba a reconocer los síntomas de cada una de ellas. Una de las enormes garras púrpura de su adversario atravesó su pecho, y alcanzó su corazón, Razziel sabía que aquello era el fin, aunque no sentía dolor, solo una sensación extraña mezcla de miedo y admiración, estaba claro que ningún humano normal podría ser capaz de provocarle tales emociones.

-Tú -acertó a decir con su último hilo de voz -tú eres el monstruo.